Esta iniciativa, sin precedentes, tiene la intención de potenciar los hábitos de lectura y disminuir la criminalidad de la capital de los Alpes. La propuesta consiste en ubicar dispensadores de lectura en espacios, como paradas de metro, de bus y otros lugares de ocio, así como dependencias públicas en las que se realizan trámites. Los dispensadores permiten a sus habitantes indicar con cuánto tiempo libre cuentan, y en función de esto se les regala un texto literario que podrán leer en esos minutos. El servicio es totalmente gratuito y cuenta con historias para leer en uno, tres o cinco minutos. El papel, que viene en formato de recibo es además reciclable.

El gobierno de Grenoble cree que esta iniciativa tiene dos beneficios fundamentales para sus ciudadanos: por un lado, difundir la cultura y el hábito de la lectura y por otro, animar a sus ciudadanos a no utilizar tanto sus teléfonos celulares, y pensar en otras formas de aprovechar el tiempo. De forma gratuita, los ciudadanos podrán leer todas las historias que quieran sin más limitación que el tiempo de que dispongan para ello. Los dispensadores ofrecen relatos de tres minutos en papel, con un formato de 8 cm de ancho y 60 cm de largo, y de cinco minutos, con un tamaño doble del papel. La iniciativa, que contará con ocho máquinas en distintos puntos de la ciudad  es una más de este estilo que ha tomado el alcalde del partido ecologista Eric Piolle, empeñado en hacer de Grenoble un lugar más humano.

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